Y es que hace 59 días, los artistas Rubén Luceano “Sheto” y Joshua Santos “Ismo”, residentes de Río Piedras, comenzaron a pintar un mural en una de las paredes de este edificio abandonado donde vivían deambulantes y ocurrían asaltos. Poco a poco, se fueron incorporando artistas de diferentes lugares con el fin de crear un centro cultural urbano para la comunidad, en el cual las personas puedan disfrutar y demostrar sus habilidades en pintura, música, poesía, teatro y patineta.
“Aquí ocurrieron hasta violaciones, ahora es otra cosa, ahora es visible y es algo más para la comunidad, incluso queremos hacer un taller para artistas residentes, también dar dinámicas y trabajar para la comunidad y hacer de lo que era un desastre algo positivo, dijo “Sheto”.
Actualmente, colaboran 29 artistas más voluntarios en la limpieza y adaptación del edificio, entre ellos: estudiantes, vecinos y policías. La restauración del edificio depende de las ayudas económicas que le brindan las personas. El edificio tiene propietarios pero no se han hecho cargo de la restauración.
“Estamos haciendo algo que nadie estaba haciendo y que hacía falta, que mucho de poco que se haga crea esa conciencia de que ‘mira esto hay que rescatarlo, esto es una ciudad que está llena de juventud y de gente y hay que darle un espacio cultural’, esto se ha convertido en un centro de arte y juventud”, dijo Iván Fontanes “Banyo”, parte del grupo de voluntarios.
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