domingo, 12 de mayo de 2013


Vista del mural completo Foto por: Michelle Estades
Vista del mural completo
Foto por: Michelle Estades
Algunas calles de Río Piedras y Santurce han cambiado de color. De una oscuridad que las opacaba ahora se hacen sentir con colores que las transforman de alegría, juventud y vida. Y es que existe una modalidad de convertir lugares identificados como estorbo público en piezas de arte.
A menos de 100 metros de la prestigiosa Universidad de Puerto Rico recinto de Río Piedras, al final de la Avenida Universidad, entre los apartamentos de Plaza Universitaria y el Mini Market y Cafetería, se encuentra una residencia abandonada donde se hospedaban y frecuentaban deambulantes y además, ocurrían constantemente asaltos y violaciones. Los universitarios o las personas que frecuentaban esa calle, mantenían un paso cómodo, sin prisa, pero tan pronto se acercaban a este establecimiento, catalogado como estorbo público, aceleraban el paso pues sabían que les podía suceder cualquier cosa. Mientras que ahora, al pasar frente este edificio, las personas se detienen para admirar el trabajo que se ha realizado.
A finales de enero del 2013 un grupo de 29 artistas junto a otros voluntarios liderados por Sheto e Ismo, ambos artistas residentes de Río Piedras, se dieron la tarea de convertir esta estructura que ellos llamaban “hospitalillo”, en un “spot” para el arte urbano, la poesía, la confraternización y la música, entre otras cosas.
Sheto cuenta que estuvo viviendo un tiempo en Miami y cuando regresó a Puerto Rico no podía creer el deterioro que había en Río Piedras, entonces fue que junto a Ismo y otros compañeros, decidieron hacer un mural en la pared que dividía esta residencia de otra. Poco a poco se les fueron acercando personas a pedirles un espacio para pintar y luego del mural en la pared, continuaron pintando en diferentes espacios de la residencia. Las paredes de al frente, de los lados, de atrás, el techo, las columnas, el segundo piso, todo ha sido pintado. Pasó de ser un simple mural a un gran proyecto de arte.
Colores como el rosa, el rojo, el amarillo y el anaranjado se hacen sentir, al igual que el negro y el blanco. Es decir, hay de todos los colores, trabajan todo tipo de artistas; hombres, mujeres, puertorriqueños o franceses, jóvenes o de la vieja escuela.
Su propósito principal es crear un centro cultural de arte urbano en el cual las personas puedan disfrutar y demostrar sus habilidades en cualquier ámbito sin discriminación. Las personas que trabajan en este proyecto, además de transformar la residencia en una obra de arte, han rehabilitado sus entradas y salidas para que personas con impedimentos también puedan entrar. Por otro lado, construyeron un pequeño parque para correr patinetas  frente a la entrada principal de la residencia.
Ahora esta edificación nunca está vacía, nunca está abandonada. A cualquier hora del día encontrará alguien sentado en una silla mecedora o en una paila de pintura bajo la sombra del balcón rodeado de mil colores esperando por algún aficionado del arte que quiera plasmar su talento en los pocos espacios vacíos que quedan en la residencia. O que quieran corren patineta, o tocar un poco de música, tomar algunas fotos, donar dinero para que puedan continuar con el proyecto, admirar lo que han hecho hasta el momento, sorprenderse de lo mucho que ha cambiado o simplemente encontrar a alguien con quien compartir unas pocas palabras. Durante las noches suelen reunirse para tocar música, cantar e improvisar o leer poesía. Toda persona que quiera compartir su talento, no importa cuál sea, será bienvenido.
Algunos de los voluntarios que trabajan en la iniciativa Foto por: Michelle Estades
Algunos de los voluntarios que trabajan en la iniciativa
Foto por: Michelle Estades
Por otro lado, durante el fin de semana del cinco al ocho de abril, en las calles, edificios y paredes abandonadas de Santurce, se celebró el cuarto festival “Santurce es ley” donde varios artistas plasmaron en ellas pinturas que reflejaban diversas piezas de arte urbano. Este festival cultural creado por Alexis Bouquet, anualmente sirve como escenario para que cientos de artistas urbanos, tanto locales como internacionales, presenten y demuestren lo que realmente es ser un artista urbano y cambiar la imagen que se tiene por este tipo de arte.
A este evento asistieron aproximadamente 15 mil personas que, además de admirar las pinturas que allí fueron plasmadas, pudieron disfrutar de música, de cortometrajes y de teatro contemporáneo.
Esta acción de pintar murales puede ser para los artistas urbanos una manera de demostrar su habilidad, trasmitir sentimientos y mensajes o simplemente dar un poco de estética a un lugar. Pero más allá de eso, están contribuyendo a romper con uno de los principales problemas sociales del país, que son la drogadicción, los asaltos y las violaciones.
Según Ismo, uno de los encargados del proyecto del centro de arte urbano en Río Piedras y que también participó en el festival “Santurce es Ley”, antes solía pintar en un edificio abandonado en la costa de Arecibo junto con otros compañeros del área pero estos eran perseguidos por la policía porque se consideraba vandalismo. Pero ahora, mientras realizan la transformación a la residencia en Río Piedras, varios policías y tenientes del área se les han acercado en muestra de apoyo. Les han conseguido la cantidad de edificios identificados como estorbo público en San Juan considerando que sería agradable transformarlos al igual que han hecho con la residencia colindante a la Universidad de Río Piedras.
Ahora el arte, esa expresión personal de lo que se interpreta del mundo, no es admirado solamente en los museos ni en los grandes eventos, ni se consigue a gran costo en las mejores ciudades del mundo, sino en las calles, en nuestras calles.
En los alrededores de la residencia se realizan otras actividades Foto por: Michelle Estades
En los alrededores de la residencia se realizan otras actividades
Foto por: Michelle Estades

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